Miedos en la infancia y adolescencia

por | 11 Mar, 2019 | Infancia

¿Qué es el miedo?

El miedo es una “alarma primitiva” que posee el organismo para afrontar el peligro que consideramos presente, asociada a un sistema defensivo ancestral de lucha-huida (Barlow, 1988). Constituye el fenómeno más universal, no sólo en la especie humana sino en la mayoría de las especies que habitan sobre la Tierra, por lo tanto, tienen un valor adaptativo y evolutivo.

¿Cómo se desarrolla?

Los miedos se van adquiriendo a medida que el niño va creciendo y va asociando respuestas de miedo a determinados estímulos, siendo éstos denominados habitualmente como “estímulos preparados” o “estímulos potencialmente fóbicos”. Entre ellos se podrían encontrar las serpientes, arañas, mar, alturas, oscuridad, sangre, extraños… A medida que van evolucionando unos miedos se incrementan y otros descienden.

¿Todos los niños experimentan miedo?

Autores como Ollendick, Echeburúa, Sandin, Pelechano y King et al., entre otros, han llegado a las siguientes conclusiones tras diferentes investigaciones:

  1. Entre el 90 y el 100% de los niños refieren tener al menos un miedo importante y es bastante frecuente que los niños tengan múltiples miedos. Al mismo tiempo, sugieren que la incidencia máxima es en torno a los 3 años de edad.
  2. Las niñas y adolescentes femeninas tienden siempre a referir más miedo que los niños y adolescentes masculinos.
  3. Tanto la cantidad como la intensidad de los miedos tiende a descender con la edad.
  4. Muchos miedos que se viven en la adultez suelen haberse iniciado en la infancia.

¿Cuáles son los miedos más comunes en niños y adolescentes?

Marks (1991) afirma que los bebés no experimentan miedo los primeros 6 meses de vida. Los primeros miedos que desarrollan son a las alturas, los extraños y la separación. Gracias a estos miedos el niño no pone en peligro su vida al acercarse a lugares peligrosos (alturas) y al no querer separarse de las figuras de apego que le aportan seguridad y protección ante posibles peligros o personas que puedan hacerle daño (separación y extraños). Hasta el primer año de vida también temen todo lo que se escapa de su control como los sonidos fuertes y los objetos amenazadores (sobre todo si aparecen súbitamente)

Apartir del primer año y hasta los dos años y medio, a parte de los miedos de la fase anterior, se incluyen los miedos a fenómenos naturales (también fuera de su control) como las tormentas o el mar, y miedo a los animales como son los insectos o los animales más pequeños.

En la etapa de preescolar predominan los miedos a los seres imaginarios al aumentar su capacidad cognitiva y de imaginación (fantasmas, monstruos, etc.) relacionándose también con el miedo a la oscuridad y el temor a quedarse solo. Aparecen en esta fase los miedos a los animales salvajes.

De los 6 a los 11 años los miedos son mucho más realistas y específicos dado el progresivo desarrollo cognitivo por el que se desvanecen los miedos más abstractos o imaginarios y aparecen los miedos a las heridas o daño físico, miedo a la muerte y a la enfermedad, a los sucesos sobrenaturales y también asociado al rendimiento académico, a los compañeros y a los aspectos sociales, los miedos escolares.

En la preadolescencia (de 11 a 13 años) se incrementan los miedos sociales y escolares. Acompañando a la madurez, también surgen miedos sobre temas económicos y políticos. Y como propio de la edad en la que nos encontramos, hay una mayor relevancia por la identidad grupal y por lo tanto, aparecen miedos relacionados con la autoimagen y el autoconcepto.

Por último, en la adolescencia (de 13 a 18 años) se mantienen los miedos propios de la preadolescencia pero adquieren mayor importancia los miedos relacionados con el rendimiento personal, la autoidentidad, las relaciones interpersonales y el sexo.