Las consecuencias del trabajo por turnos

Dentro del estrés laboral, una de las condiciones que más puede afectar a la calidad de vida del individuo, es el trabajo por turnos. La desregulación del ritmo de sueño puede ser la característica más sobresaliente de estas condiciones laborales. El sueño tiene un ritmo circadiano gobernado tanto por relojes internos, como por sincronizadores externos, de estos últimos el más potente es la alternancia de luz y oscuridad, determinada por el movimiento de rotación de la Tierra.

Cuando, por razones socio laborales (horario nocturno, turnos rotatorios, vuelos transcontinentales), se modifican los horarios habituales, empiezan a manifestarse distintas alteraciones físicas y psíquicas (sensación general de malestar, fatiga, disminución de la vigilancia, etc.), síntomas que se ven agravados cuando el periodo de mantenimiento de los turnos no es suficiente como para el que el sujeto se estabilice y adecue su funcionamiento general al nuevo horario, sobre todo, su ritmo de sueño. Es el caso de aquellos trabajadores que sufren cada semana cambios de turno de mañana, tarde o noche.

De todas formas, aunque se dé una cierta estabilidad, como en el caso de aquellos cuyo trabajo se desarrolla siempre de noche, los datos muestran que la calidad de vida se ve claramente afectada por diversos factores: una deficiente calidad del sueño (aun durmiendo las mismas horas, la calidad de sueño no es la misma de día que de noche), descenso del nivel de competencia laboral, problemas en las relaciones con la pareja, con los hijos…, por una incapacidad de coordinación de actividades sociales y familiares, que lleva a todo el sistema familiar (padres, hijos, incluso abuelos) a resentirse de la actividad por turnos de uno de sus componentes.

Es evidente que los efectos que esta forma de trabajo tiene se ven modificados por las condiciones de vida del núcleo familiar y los elementos que entren en juego:

  • La existencia de hijos hace que la adaptación sea peor para la pareja, aun cuando ese sistema se haya elegido para poder compartir la crianza de los niños. El cansancio laboral, unido al desempeño de las funciones parentales hace que la pareja carezca de tiempo para ella misma, o que el tiempo dedicado sea de mala calidad.
  • La flexibilidad en la distribución de las tareas domésticas en la pareja ha pasado a ser un factor que afecta positivamente a las mujeres que pueden verse descargadas de ciertas obligaciones cuando deben desempeñar un trabajo por turnos.
  • El nivel adquisitivo influye haciendo que ciertas responsabilidades de la casa o de los hijos puedan descargarse en empleados domésticos.

Soluciones por parte de la empresa

Al igual que a los viajeros, a los empleados puede tomarles hasta un día por cada hora de cambio de horario para normalizarse. Trabajar por turnos de dos semanas significa que el trabajador tendrá hasta ocho días de menor agudeza mental, somnolencia y menos bienestar, lo cual lo coloca en una situación de alto riesgo de cometer errores. Incluso si nos adaptamos a un nuevo horario existe aún una periodicidad en el ciclo de vigilia y sueño que nos vuelve propensos a adormecernos entre la medianoche y las siete de la mañana y entre la una y las cuatro de la tarde si no contamos con el estímulo suficiente para mantenernos alerta durante esas horas.

Los índices de demandas por compensación debidas a accidentes laborales muestran un alza notable entre los trabajadores que alternan horarios. Los datos también muestran que estos accidentes se dan especialmente durante las fases iniciales de un nuevo turno, cuando aún no han tenido el tiempo necesario para adaptarse.

En un cambio de turno, después de una primera semana de rendimiento por debajo del requerido, el trabajador tiene después una semana buena. Por otro lado, se sabe que los trabajadores casados que alternan turnos se adaptan más fácilmente al estrés y lo manejan mejor que sus colegas solteros.

Los aspectos relacionados con el horario laboral son fuentes de estrés en múltiples sentidos, tanto en lo referente a la organización de la jornada (turnos), como en la asignación de tareas con plazos de ejecución definidos. Entre las estrategias que las empresas deberían seguir para reducir estas fuentes de estrés se encuentran: establecer más oportunidades en la elección de turnos; introducción de horarios flexibles; semana laboral comprimida; empleo a tiempo parcial y puestos compartidos.

 

Fotografía de: Matthew Henry