Cómo combatir el síndrome posvacacional

El síndrome posvacacional es un estado transitorio de malestar asociado a la vuelta a la rutina después de un periodo de vacaciones. Ese “malestar” puede manifestarse de distintas formas, por ejemplo, en forma de tristeza, cansancio, irritabilidad, ira o ansiedad, entre otras emociones. Pero también puede expresarse en nosotros físicamente, es decir, padeciendo dolores de cabeza, de estómago, insomnio o cualquier otro estado somático.
A pesar de que a todos puede costarnos retomar nuestras costumbres laborales, no todo el mundo padece este síndrome… ¿De qué depende? Pues por lo pronto, de las diferencias individuales. Con esto, nos referimos a las distintas experiencias vitales, a la predisposición genética o al ambiente, que directamente influyen en nuestro patrón de actuación y en cómo afrontamos las situaciones. Y es que personas cuya capacidad de adaptación es muy bajita, padecerán más probablemente éste u otros síndromes. También, las condiciones laborales son una variable a tener en cuenta, ya que si éstas son desfavorables para el trabajador generando excesivo estrés o pérdida de confianza en uno mismo, puede contribuir a la consecución del síndrome postvacacional, al mismo tiempo que otros síndromes como el burnout o síndrome de estar quemado.
Del mismo modo, haber disfrutado de unas largas vacaciones es contraproducente para este estado, ya que genera que tras la inercia de la inactivación, se requiera un gran esfuerzo para poder retomar la rutina. Por lo tanto, es bueno repartir nuestras vacaciones durante todo el año y no acumularlas en una única época del mismo.

El mejor método es la prevención

Como afirman muchos expertos, el mejor método es la prevención. Poder planificar cómo nos gustaría que fuesen nuestras vacaciones para poder adaptarlas a la vuelta al trabajo. El objetivo principal debe ser descansar después de todo el año de “sacrificio”, pero también pasarlo bien y disfrutar. Lo que deberíamos intentar hacer es repartir el tiempo para poder conseguir ambos objetivos.
Al mismo tiempo, marcarnos objetivos alcanzables antes, durante y después de nuestras vacaciones, nos ayudará a encontrarnos a la larga mejor. Puesto que en contadas ocasiones enumeramos las múltiples actividades que nos gustaría realizar en nuestras vacaciones, pero que en muchas ocasiones no podamos llevarlas a cabo porque el tiempo es limitado, nos genera una gran frustración y un rechazo a retomar nuestra rutina diaria. Por lo tanto, es muy importante marcarnos objetivos realistas para hacer en vacaciones y también objetivos realistas en el trabajo, ya que la vuelta a la rutina se tiene que hacer de forma gradual. Tanto retomar los hábitos de todo el año días antes de volver al trabajo y hacerlo de poco en poco como reducir autoexigencias de desempeño si no vamos con las pilas lo suficientemente cargadas el primer día.
Si este estado dura más de lo que nos gustaría y se empieza a complicar, es muy importante acudir a visitar a un profesional, ya que podrían desarrollarse otros problemas como trastornos de ansiedad o depresión, entre otros.

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Marina Pulido Horcajuelo